Mendoza en el diván: la provincia tuvo su sesión terapéutica y así le fue

mendoza en el divan

Por Verónica Gordillo y Jimena Catalá /

Cual sujeto neurótico, la provincia, se recostó e hizo frente a preguntas como ¿tiene depresión y letargo?, ¿por qué está en conflicto con otras provincias? Por su parte, los mendocinos ¿modificaron el modo de vincularse interpersonalmente? Aquí la palabra de tres destacados especialistas.

“Hay que mirar pa` dentro si el río va muy seco, debajo de la tierra viaja un océano”. Bebe (cantante española).

Esta frase oportuna da el pie para preguntar: “Y por casa… ¿cómo andamos?”. Durante dos semanas, MDZ se propuso debatir y reflexionar sobre un “cambio de época” desde distintas ramas, actividades y actores. Promediando esta iniciativa, se decidió cuestionar a Mendoza cual sujeto neurótico. ¿Qué le pasa a la provincia? ¿Se respira cierta queja y depresión constante en el ambiente? Y en este clima, ¿cómo están los vínculos interpersonales? ¿Algo cambió? En un “mirar hacia dentro”, Mendoza, se recostó en el diván y respondió.

“La mujer a veces sostenía un vínculo a como diera lugar, fines del XIX principios del XX y hemos pasado a estoy sentado haceme feliz y sino, chau”, señaló la psicóloga Nancy Caballero.

No es necesario tener una mirada socio cultural muy aguda para percibir que algo le sucede a Mendoza, en general; y al mendocino, en particular. Al menos, esta es la hipótesis que se intentó probar a partir de la consulta con analistas y especialistas provenientes de la psicología y la sociología.

“Hemos perdido el rumbo y si miramos a las provincias vecinas que siempre estuvieron atrasadas con respecto a nosotros, nos encontramos con que ellas parecería que están encontrando caminos de crecimiento y de desarrollo”, comentó la socióloga Graciela Cousinet.

Tomando cierta distancia de la cotidianeidad y sin subirse al trajín, uno nota, parafraseando al gran psicoanalista Sigmund Freud, cierto “malestar en la cultura”. Si bien Mendoza, no es una isla; aquí se intentó apartarla del mundo y, en una especie de “cosificación”, ponerla en cuestionamiento.

El debate propuesto estuvo direccionado por dos ejes. El primero, la Mendoza al diván. Las especialistas coincidieron que Mendoza está afectada porque ve crecer a las provincias vecinas –caso paradigmático, San Juan- mientras ella se queda mirando en un “sin rumbo” y en una “dependencia” que nunca antes experimentó.

“A veces, bromeando digo que la falta de yodo nos afecta. Esta lentitud hace que otro se anticipe y que gane la jugada”, dijo Laura Alcaraz desde su mirada psicológica.

El segundo eje, estuvo abocado a los vínculos interpersonales. Las cientistas sociales dejaron en claro que hay un cambio de época al respecto. Los vínculos ya no se entretejen como en el siglo XIX y XX. Los adultos están más perdidos que los jóvenes. Algunos rasgos específicos son: la falta de límites, excesos, vínculos formateados y sin esfuerzo.

-¿Cómo ven a Mendoza en este comienzo de siglo, la encuentran deprimida y aletargada?

 

-Laura Alcaraz (LA): Mendoza tiene mucha cualidad interna que desconoce. Creo que hay una gran capacidad en el mendocino; lo tomo solamente por lo geográfico, porque la geografía marca la cultura, la cultura marca a su gente. Si esta geografía tan árida y resistente pudo ser revertida y construirse un oasis, esto es valiosísimo. Sin embargo, creo que el mendocino no lo ve.

Tanto Caballero como Alcaraz adoptaron a Mendoza para vivir y destacaron a la provincia como “contenedora”.

-Nancy Caballero (NC): Creo que tenemos una calidad de vida y una riqueza grande y no somos capaces de verlo, coincido plenamente con Laura. Esto es lo que más nos ha afectado y está relacionado con lo que me preguntás de la depresión. Hemos estado acostumbrados a la independencia –política y económica-,  teníamos esta cuestión de generar nuestros propios recursos y trabajarlos.

-Graciela Cousinet (GC): En este momento, Mendoza adolece de clase dirigente. Nos encontramos sin dirigentes lúcidos, sin un equipo que sea capaz de pensar a futuro, de elaborar una estrategia que no sea la mera coyuntura. Esto se ve reflejado en el resto de los sectores sociales. Hemos perdido el rumbo y si miramos a las provincias vecinas que siempre estuvieron atrasadas con respecto a nosotros nos encontramos con que ellas parecería que están encontrando caminos de crecimiento y de desarrollo. Algo que nuestra provincia no logra todavía avizorar.

-¿Por qué Mendoza tiene conflicto hoy con varias provincias vecinas, sobre todo con San Juan?

-NC: En los últimos años, ha perdido su independencia. Dependemos mucho en lo económico, en lo político y, por primera vez, competimos –tal vez no de muy buena manera- con los vecinos. Siento que el mendocino ve perder la dignidad propia, que generaba a partir de su propia riqueza. Ahora tener que pedir permanentemente dinero, espacio, pelear con los vecinos, me parece que eso lo ha deprimido al mendocino. Nosotros teníamos ese orgullo de auto abastecernos, de ser autónomos y esto se ha perdido.

-LA: Hay como una gran sensación de quietud, lentitud; a veces, bromeando digo que la falta de yodo nos afecta. Esta lentitud hace que  otro se anticipe y que gane la jugada. Tal vez esto pasa con San Juan, por ejemplo. Pero bueno, tendremos que ver cómo nos agilizamos para ganar terreno.

-NC: Un ejemplo es que Mendoza tiene la Ley de Promoción Industrial desde hace años; es decir que, venimos perdiendo dinero desde hace muchísimos años. Sin embargo, el mendocino nunca se puso en contra de…, porque generaba su propia economía. No dependíamos de un gobernador, porque acá no se elegía más que por cuatro años, acá no se daba el patrón de estancia y poco se dependía del estado nacional.

-La provincia ¿sigue fiel a su calificación de la Mendoza-oasis?

-LA: Para mí sí. Solo que no lo cree el mendocino. Cree que este oasis fue invento de otro, y, debería recordar que fue un invento propio. Es una descreencia de la cualidad propia; creo que esto es un rasgo mendocino. Como dice el dicho ‘dime de qué te jactas y te diré de qué careces’. En algún punto, no se creen que pueden pero cuando pueden, creen que pueden solos. Contradicción típica de los vínculos que nos habita y atraviesa como mendocinos.

-NC: Yo valoro al que sale a regar el jardín a las 2 de la mañana, tenemos más verde que La Pampa húmeda. Esa resiliencia del mendocino que frente a la adversidad, la supera  y continúa. De hecho sostengo que algo que caracteriza la semblanza de Mendoza es, por un lado, como fortaleza esta resiliencia de enfrentar la dificultad y como debilidad el tema de cerrarse.

-GC: Se decía que era un oasis. Mendoza- oasis porque siempre había logrado salir exitosa de los cambios y transformaciones que se iban producciones en los modelos de acumulación del país. Insisto que para mí en la actualidad no encuentra un rumbo. No sabe cómo pararse frente a lo que está pasando. Para mí hay una especie de nihilismo. Es común escuchar ‘contra eso no se puede’. Como una impotencia frente a los poderes, económicos o políticos. Mendoza reconoce que hay corrupción sin embargo dice ‘esto va a ser así siempre’. No hay forma de cambiar lo que uno considera que esta mal. Esto es preocupante.

 

-¿Creen que Mendoza sigue siendo la provincia conservadora, tradicionalista y cerrada?

-LA: Todo lo nuevo y diferente es amenazante y se desconfía. Creo que lo tradicional y la actitud más rígida hacen que nos inhabilite la búsqueda de otras alternativas. Por ejemplo, tenemos a un paso el mar, Chile, y no hacemos ningún tipo de intercambio.

-NC: Podemos hablar de una Mendoza tradicionalista, que a veces es dura en algunas estructuras, puede ser; pero siento que Mendoza se vincula a su espacio físico a su tierra desde el amor, el agradecimiento a la tierra, entonces eso es lo que ha marcado a Mendoza y es lo que no perdemos perder como anclaje. Aceptemos lo nuevo, pero sin perder ese orgullo. Lo de afuera siempre es enriquecedor.

-GC: Creo que está quedando atrás la idea de Mendoza tradicional. Esto es más un mito que otra cosa. Los políticos sí son conservadores pero no la gente. Mendoza se asemeja en posición en los temas conflictivos a todas las grandes ciudades del país. No es una sociedad conservadora; una provincia conservadora es Salta. Sí conservamos un estilo de vida provinciano; pero con una mentalidad que se acerca a la de las grandes ciudades. En el último tiempo se habla del tema aborto, ley de identidad de género, matrimonio igualitario, Mendoza puja en estas temáticas.

-¿Cómo diagnostican los vínculos sociales de esta Mendoza, cómo están la relaciones intersubjetivas?

-NC: Se han modificado profundamente. Son más flexibles y se extienden fuera de la familia. Las personas de más de ochenta años dicen ‘yo no sé tener amigos’, pero en realidad es que antes no lo necesitaban porque los vínculos estaban dados en la familia extensa. Hoy al reducirse la familia, los vínculos más profundos no son cosanguíneos –es decir, intra-familiares-. Los chicos, en el siglo XX, vivían con papá y mamá, los sábados iban a la casa de la abuela materna, los domingos a la paterna, donde se vinculaban a su vez con todos sus primos, tenían los mismos tíos por toda la vida. Ahora los chicos comparten unos días en la casa de la madre, unos días en la casa del padre o entre semana en la casa de la mamá y el fin de semana para pasarlo con el papá, es decir que estos vínculos estables y permanentes desaparecieron.

-LA: En diez años se ve un gran cambio cultural en el que estamos todos embarcados. Una sociedad de consumo, capitalista, que permanentemente nos oferta objetos que se suplantan rápidamente. El objeto ya no tiene esa impronta del cariño, de ‘este reloj lo tengo hace veinte años’; primero, porque se rompen antes, pero sobre todo, porque esto es viejo y necesito alguno nuevo que me llene. Esto marca el vínculo, el psiquismo y la relación con el otro. Entonces si el objeto me da placer, cómo no me lo vas a dar vos y dámelo ya.

-GC: Desde un enfoque sociológico la familia patriarcal -funcional a un modelo agrario- se fue reemplazando a la familia que conocemos hoy funcinal al capitalismo. Al capitalismo no le interesa la familia, le interesa el trabajo. Por otro lado, encuentro mucha apatía, indiferencia y de hasta nihilismo. Frente a esto el ‘sálvese quien pueda’ está a la orden de día. Esto es la herencia de los 90. Trato de pasarla lo mejor que pueda soluciono lo mío de mi familia y sigo. Sin embargo, sí hay cuestiones que hacen que la sociedad se active. Quiero resaltar con el tema minería, a Mendoza, la saca del letargo; para unos y para otros es una cuestión de vida o muerte. Están los que dicen que minería es la anulación de todo lo que Mendoza ha sido y es y los que creen que debe priorizarse. Lleva a que la gente se involucre se active muy fuertemente. Sí que nos inquieta.

-¿La tecnología ha influido considerablemente en estos cambios?

-NC: Las tecnologías han hecho que los adultos y los niños tengamos vínculos diferentes, no sé si mejores o peores, porque por un lado yo puedo trabajar de mi casa y conectarme vía skype con una amiga en Italia, puedo enviarles una nota a ustedes, corregir una tesis en el momento, poder verle la cara a cara a una amiga que vive en Italia es buenísimo. Pero al mismo tiempo esta inmediatez que tiene la informática, implica que hay un límite muy débil entre lo que es fantasía y realidad. No es lo mismo que me conecte con alguien a quien conozco y con quien he hecho un vínculo real y luego utilizo la informática para mantener ese vínculo vivo y otra diferente es cuando yo genero un vínculo por Internet, en donde está la posibilidad 50 y 50 que se fantástico, que todo lo que me diga sea cierto o no; ese límite  de lo vincular, en lo que es on line, se pierde.

Los vínculos modificados por las nuevas tecnologías.

 

-LA: Esta accesibilidad a la tecnología, en estos últimos diez o veinte años, estos objetos que se ofrecen al por mayor generan una fantasía de necesidad en el sujeto y frente a la necesidad se establece la demanda. Entre esta necesidad y esta demanda parece que una de las cuestiones que observamos que viene pasando es una obturación del deseo. Se coarta lo que caracteriza al sujeto: desear. Frente a tanta oferta se genera una gran situación de no deseo.

-GC: Las nuevas tecnologías también inciden por supuesto. Nos han permitido tener abundancias de objetos. Cuando yo era chica te regalaban una muñeca y era “la” muñeca; en cambio ahora los chicos tienen miles de juguetes y no los valoran. Esto mismo se ve en los vínculos. El tema de los gestos el cara a cara lo corporal se pierde completamente en las redes sociales y si es lo único que hacemos estamos indudablemente perdiendo un componente muy importante que no puede ser suplantado de ninguna manera esto tiene que tener consecuencias para la psiquis.

-¿Coinciden en que no hay tolerancia a la pérdida y a la frustración?

-LA: Lo que se ve superficialmente es la falta de compromiso en los encuentros, es más fácil conectarme por Internet, es más fácil mandarte un mensaje o contestarte cuando quiero y de la forma que quiero. No hay tolerancia a la espera, a la frustración y a la incertidumbre. En muy poco tiempo la tecnología nos ha generado cambios culturales y psíquicos que creo que los vamos a evaluar en las próximas décadas. Pensamos que con un clic tenemos el mundo en una computadora.

-NC: Cada vez menos existe el vínculo, porque cada vez estamos más pendientes de esta cuestión inmediata con alguien que no existe, porque no hay tolerancia a la frustración. Un vínculo real implica que yo voy a tener frustraciones sí o sí. No hay cuidado del vínculo, vos no vas a dejar tu vida por el vínculo, pero cuidarlo trabajar por eso les perece demasiado esfuerzo. Si me cuesta esfuerzo, si no me produce gozo lo descartamos y ni siquiera hay un planteo del esfuerzo que un vínculo requiere de ambas partes, no me satisface, se termina el vínculo. Nadie quiere pasar por el sufrimiento del término de una relación, por ejemplo.

-GC: La capacidad de tolerar la frustración es algo que estamos perdiendo y puede ser algo altamente peligroso. La tolerancia a la frustración y la posibilidad de tener éxito en la vida está relacionada. Está comprobado que alguien que sabe esperar y soportar el vacío es alguien que podrá superarse y superar la adversidad.

-Da la sensación que todo es exprés que no hay procesos…

-LA: Tenemos esta dificultad de los procesos, es una dificultad de la época; de no soportar el proceso, todo es rápido. ‘Cocine la torta sin horno, haga un huevo frito sin sartén, velatorio exprés, ya no lloramos al muerto.

-NC: es que eso implica tiempo y esfuerzo y son las dos cosas que la gente no quiere. El proceso es tiempo y esfuerzo y a veces implica llanto, implica angustia y una reubicación frente a esta realidad que no es la quiero pero es la que tengo y la otra realidad que es la quiero, pero no la tengo. Eso a la gente le suena demasiado esfuerzo.

-¿Cómo evalúan el tema de la falta de límites?

-NC: Un filósofo decía que los límites son las marcas en la carretera, cuando vas por una ruta que no tiene marcas hay una sensación de inseguridad todo el tiempo. Cuando un chico no tiene esos límites, la sensación de inseguridad, no de libertad, es grande. Cuando nosotros quitamos el límite del vínculo, nosotros obligamos a los chicos a  que sean adultos antes de tiempo.

-LA: Un límite tanto desde la ley como desde el psicoanálisis es aquello que prohíbe y es aquello que habilita. Un sujeto sin límites no solamente no sabe lo que no puede sino lo que puede, no sabe ninguna de las dos cosas. Y esto es lo que genera un gran desconcierto en los niños, los adolescentes y los adultos.

-¿Qué pronóstico pueden hacer si estas condiciones del entretejido social se mantienen?

-LA: Hay una gran crisis socio cultural que nos está conduciendo a lugares insospechados, creo que no tenemos idea de lo que nos espera en veinte años más. Si en diez años la forma de vincularnos cambió tanto qué nos espera en veinte años más, cómo serán los vínculos, la forma de comunicación.

Sin embargo, confío y creo esto de debatir es el baluarte que uno puede establecer en la relación con el otro. Confío en que se puede el tema es que hay que discutir qué nos está pasando. Confiar más en el otro en uno y en las capacidades que tenemos. Preguntar y escuchar.

-NC: tenemos que rever los vínculos en sociedad, pero soy optimista en esto. Salimos de situaciones mucho más grave. Clima, sísmico cómo no vamos a poder salir de la empresa más valiosa para nosotros, el vínculo con otro. Siento que estamos pensando todo el tiempo a Mendoza. Está en el ADN del mendocino mejorar. Necesitamos creer que podemos. Todo cambio tiene que tener un anclaje en lo anterior. Es lo único que nos da certeza de que podrá funcionar. Creo que vamos a salir muy bien de esta.

-GC: Tal vez nos hayamos ido al otro extremo. De todas formas seguimos teniendo necesidad del vínculo humano. Necesitamos al otro pero no está costando mantener estas relaciones más estables. Sin embargo, creo que es más positivo, se están sincerando las relaciones. Más libertad para vivir más como queremos. Vivir más nuestro propio deseo no el deseo del otro. Asimismo creo que las sociedades tienen sus mecanismos de ajustes y reajuste permanente.

Verónica Gordillo y Jimena Catalá.

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